11. Navidad
Se despertó con el sol de la mañana, no sabía que hora era, una suerte estar en vacaciones de navidad.
-¡Navidad!-dijo a nadie. Abrió los ojos como platos y empezó a tomar conciencia de su alrededor. Por suerte no había gritado, más que nada, aquella palabra surgió de sus labios, fue como un susurro.
La Gryffindor se sentó en la cama mientras se reponía de la brusca manera de empezar el día. Estaba en una habitación algo diferente a la suya. Muy diferente.
-¿Así es como quiero mi habitación cuando estoy medio dormida? Esto parece un “lofe”-se dijo a si misma.
-buenos días.-una voz ronca apareció por su espalda. Él le besó los hombros, el cuello, la espalda...
-¿Cómo llegamos aquí?-preguntó la pelirroja.-¡Podrías parar y explicarme! Por favor.
El chico paró de acariciarla y le subió el tirante del fino camisón que llevaba puesto.
-Ayer terminamos tarde de hablar, después de la cena; así que decidimos que lo mejor sería quedarnos a dormir aquí y, aquí estamos.-el rubio la abrazó.-Feliz navidad, Ginebra.
-Draco, dime que solo dormimos.-pidió ella tensa.
-Solo dormimos.-contestó complaciéndola, después se tumbó.
Ginny resoplo y se levantó de la cama. Se acercó a la cómoda por su ropa.
-¿Te vas ya?-preguntó Malfoy.
-Sí.-respondió rotunda.- no esperaba que me dijeses la verdad pero tampoco que me mintieses.
-No te he mentido.-le reprochó él.
-¿Y ahora tengo que creerte?-preguntó la pelirroja dolida.
-No te queda otra.-dijo muy seguro.-¿Qué vas a hacer sino? Solo tienes vagos recuerdos que no sabes si lo has soñado o no y, todo porque estabas muerta de sueño y no te pudiste resistir a la tentación de desear una cama en la que descansar.
-No juegues conmigo Malfoy.-lo retó la pelirroja.
-¡Oh vamos! ¿Enserio crees que te hice algo?-preguntó impaciente por esperar una respuesta de ella.
Ginny lo miró fijamente a los ojos, a sus ojos grises y, se quedó ahí, viendo como él se acercaba, pero no podía moverse, no quería moverse.
-No-contestó al fin y bajó la mirada para recuperar las fuerzas que había perdido en esos segundos. Se dio la vuelta y sin dejar que él la tocara se metió al baño.-Tengo que cambiarme.-dijo desde la otra parte de la puerta del baño.-Necesito una ducha urgentemente.-se dijo a si misma.
-Para una vez que soy sincero contigo pelirroja.-se oyó a la voz de Draco desde la otra habitación.
-¡Navidad!-dijo a nadie. Abrió los ojos como platos y empezó a tomar conciencia de su alrededor. Por suerte no había gritado, más que nada, aquella palabra surgió de sus labios, fue como un susurro.
La Gryffindor se sentó en la cama mientras se reponía de la brusca manera de empezar el día. Estaba en una habitación algo diferente a la suya. Muy diferente.
-¿Así es como quiero mi habitación cuando estoy medio dormida? Esto parece un “lofe”-se dijo a si misma.
-buenos días.-una voz ronca apareció por su espalda. Él le besó los hombros, el cuello, la espalda...
-¿Cómo llegamos aquí?-preguntó la pelirroja.-¡Podrías parar y explicarme! Por favor.
El chico paró de acariciarla y le subió el tirante del fino camisón que llevaba puesto.
-Ayer terminamos tarde de hablar, después de la cena; así que decidimos que lo mejor sería quedarnos a dormir aquí y, aquí estamos.-el rubio la abrazó.-Feliz navidad, Ginebra.
-Draco, dime que solo dormimos.-pidió ella tensa.
-Solo dormimos.-contestó complaciéndola, después se tumbó.
Ginny resoplo y se levantó de la cama. Se acercó a la cómoda por su ropa.
-¿Te vas ya?-preguntó Malfoy.
-Sí.-respondió rotunda.- no esperaba que me dijeses la verdad pero tampoco que me mintieses.
-No te he mentido.-le reprochó él.
-¿Y ahora tengo que creerte?-preguntó la pelirroja dolida.
-No te queda otra.-dijo muy seguro.-¿Qué vas a hacer sino? Solo tienes vagos recuerdos que no sabes si lo has soñado o no y, todo porque estabas muerta de sueño y no te pudiste resistir a la tentación de desear una cama en la que descansar.
-No juegues conmigo Malfoy.-lo retó la pelirroja.
-¡Oh vamos! ¿Enserio crees que te hice algo?-preguntó impaciente por esperar una respuesta de ella.
Ginny lo miró fijamente a los ojos, a sus ojos grises y, se quedó ahí, viendo como él se acercaba, pero no podía moverse, no quería moverse.
-No-contestó al fin y bajó la mirada para recuperar las fuerzas que había perdido en esos segundos. Se dio la vuelta y sin dejar que él la tocara se metió al baño.-Tengo que cambiarme.-dijo desde la otra parte de la puerta del baño.-Necesito una ducha urgentemente.-se dijo a si misma.
-Para una vez que soy sincero contigo pelirroja.-se oyó a la voz de Draco desde la otra habitación.
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-¡¡Seréis vagos!!! ¡Buenos días!-Hermione entró gritando en la habitación de los chicos.
-¿Qué haces aquí Hermione?-preguntó Neville con voz soñolienta.
-¡Feliz Navidad Neville!-dijo ella sonriendo.
-Buenos días Hermione.-la saludó Harry.
-Buenos días Harry, Feliz Navidad-les dijo muy feliz.
-Son vacaciones, ¡os queréis callar!-se oyó la voz de Ron desde detrás de sus cortinas.
-RooOOoon-dijo Hermione como si estuviese jugando al escondite-, es navidad ¿no vas a salir a felicitarnos?
-Voy a salir a ponerte una cremallera como boca si no te callas a la de YA.-le contestó él.
-¿Ni siquiera vas a abrir mi regalo?-dijo como niña pequeña.
-No hay regalo, ahora déjame dormir.-dijo Ron de malas maneras desde su cama.
Neville y Harry miraban la escena extrañados. Hermione respiró, algo se le pasó por la mente y se sonrojó. Miró a los chicos y les dijo “ahora vuelvo”; acto seguido buscó donde empezaban las cortinas de la cama de Ron, las abrió lo justo para entrar y despareció tras ellas.
Harry miró a Neville y vio como se quedó atónito con aquello. Él solo sonrió y empezó a abrir regalos. Unos segundos después empezó todo.
-¿Pero que... ? ¡Eh! ¿Qué haces? ¡NO! ¿Adónde vas? ¡Quieres salir!-decía Ron mientras Hermione se metía con él en su cama haciendo esfuerzos para que él no la echase.-Para, sal, ¡ya! Hermione por favor... -dijo ya como gatito pequeño.
-ssssshhhhh-le dijo ella posando su dedo índice en los labios de él y acercándose mucho, cosa que ocasionó el silencio inmediato del pelirrojo.-Recuerda que somos pareja, nonos delates.-le susurró.-¿Para qué tanta queja si no dormías?-le recriminó.
Hermione se había metido en su cama, el día de navidad, eso solo significaba dos cosas: o iba a ser un día muy pésimo y eso era parapara compensarle o iba a ser un día muy bueno y aquello solo era el principio.
Ron la miró los ojos y recorrió su rostro. Hermione, al observar que había conseguido el efecto esperado sonrió. Él observó su sonrisa y bajó la mirada hacia las sabanas.
-No me des más esperanzas, por favor.-silencio. Hermione dejó de sonreír.-Sal de la cama, por favor.-no eran susurros pero era lo suficientemente bajo para que solo lo oyese Hermione-por favor.-insistió al ver que la chica no se iba y solo le observaba.
-No te doy esperanzas, solo intento demostrar lo que dije a base de impulsos.-se acercó más a él si podía y le besó en la mejilla.-Feliz navidad Ronald.-y salió de entre las sabanas y cortinas del pelirrojo.-¿Os gustan mis regalos?-preguntó sonriente Harry y Neville.
-¡¡Sí, me va a ser muy útil!!-dijo Neville.
-A mí también, gracias Hermione.-dijo Harry.
Ella solo sonrió, miró la cama cerrada de Ron.
-Nos vemos abajo desayunando ¿vale?-se despidió y se fue.
Ron mientras tanto, estaba tumbado boca arriba en su cama. Decidió por levantarse cuando oyó que ya nadie quedaba en su habitación.
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Hermione fue por segunda vez en la mañana a la habitación de Ginny por si había vuelto. Una vez más estaba vacía y en silencio.
-¿dónde estas Ginny?-se preguntó en voz baja.
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-¡¡Feliz Navidad!!-exclamó Karin con gran vitalidad aquella mañana.-¿Habéis dormido bien? Yo genial, aunque es lógico, me pasé la noche bailando...
-Yo he dormido como un tronco-dijo Neville-, no recuerdo estar tan descansado nunca.
-¿Verdad que no?¡¡Si lo mejor es cansarse mucho con una buena juerga!! Amaneces siendo alguien nuevo.-dijo Karin empezando a desayunar.
-Y con golpes y dolores que no te dejaran vivir ese día, y todo por una...”juerga”.-dijo Harry.
-¿Te has dado muchas que tanto entiendes?-pregunto la chica Ravenclaw.
-¡Muchísimas!-dijo Harry sarcástico-, aunque yo no las llamaría juergas...
-Ya entiendo-dijo comprensiva Karin-¿salías con chicas?-preguntó cambiando totalmente de tono.
-¿Pero que os a dado a todas por las chicas? ¡Me cuesta tener tiempo para mis amigos lo tendré para chicas! Me voy a ver a Remus... -dijo exaltado y ofendido. Se levantó y dejó a Karin riéndose.
-¿No dices nada Hermione?-le preguntó a si amiga.
-¿mm? No, ya estoy llena ^^. ¿Quedamos para estudiar?-le dijo a Karin.
-¿Estudiar?-preguntó extrañada Karin.-Vaaaale, nos vemos ahora en la entrada, enseguida que me termine esto voy por mis cosas.
-Vale, nos vemos en un rato abajo. Adiós Neville.-le dijo la castaña y después abandonó el gran comedor con muchas cosas en su mente y de todas ellas, muy pocas en claro.
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Ginny salió ya cambiada. La habitación estaba vacía. Draco debía haberse ido de veras así que ella no se demoró en coger sus pocas cosas y salir lo más rápido posible hacia su habitación. A los pies de su cama encontró algunos paquetes, más de los que esperaba, pero no les hizo mucho caso, solo se aseguró de que todo estaba bien, abrió el regalo de Hermione (era una pluma preciosa que habían visto a principios cuando fueron a comprar los enseres para el nuevo año), lo puso a buen recaudo y salió para ir a desayunar algo. Justo cuando iba a salir, el retrato se abrió solo y apareció Hermione algo entretenida en su mente.
-¡¡Hermione!!-Ginny se abalanzó encima de su amiga para abrazarla-¡¡Feliz Navidad!! Y Gracias por la pluma me ha encantado.
Hermione algo sorprendida la arrastró dentro de la sala común lo más lejos posible de la escalera
-¿Dónde te habías metido? Tu hermano y yo te hemos estado buscando, ¿qué le vas a decir?-la embistió Hermione.
-No lo se-le contestó Ginny a tantas preguntas-la verdad, que ya de la debe imaginar, así que no tendré porque mentirle... Mejor me voy a desayunar, Feliz Navidad.
Ginny dejó ahí la conversación y tomó camino para ir hacia el gran comedor a desayunar.
-¡Ginny! Estaba preocupada, ¿qué esperabas?-le dijo Hermione antes de que la pelirroja saliese por el retrato.
-Tranquila, Ron lo entenderá-le contestó.-No seas mema. Ya sabes que le haré entrar en razón. Y ahora, ¿puedo ir a desayunar?-dijo sonriendo y salió de la sala común.
Hermione no dijo nada y entonces supo lo que Ginny había hecho aquella noche. Estar con alguien especial. La castaña subió por sus cosas y al bajar se topó con un muy acelerado Ron.
-Ron-lo llamó haciéndole parar su prisa-, tu hermana ha aparecido, no seas cruel con ella.
-¿Esta arriba?-preguntó él chico.-Dile que baje.
-No, ha bajado a desayunar. Por favor Ron, déjala en paz.-le pidió por segunda vez.
Ron la miró. ¿Dejarla en paz? Si Hermione le pedía eso explicaba muchas cosas que él mismo quería reprocharle a Ginny.
-Mejor-contestó-, así desayuno yo. Gracias.-Se giró para salir a desayunar a toda prisa.
Hermione saló tras él a reunirse con Karin. Ron al bajar y llegar a la entrada se encontró con una Karin que le saltó encima como una rana.
-¡¡¡Feliz Navidad Ronnie!!!-dijo muy feliz.
-Ya, para. Tengo que ir a desayunar ¡me muero de hambre!-dijo quejándose. Ella se baja de él..
-Vale vale, pero dime, ¿qué te pareció mi regalo?-le pregunta la chica.
-Aún no los he abierto, me he despertado hambriento y he bajado a desayunar antes de devorar todas las golosinas.-le contestó riendo.
-¿Queeee?-dijo muy desilusionada-. Pues a mí me encantó el tuyo. Gracias. Bueno, un placer hablar contigo pero tengo que ir a estudiar un rato, ahora que por fin alguien se presta a ayudar a estudiar a una Ravenclaw hay que aprovecharlo.-dijo Karin haciéndole gestos con la cara para que se girase. Ron se giró y vio bajar a Hermione.
-Sí, híncale codos.-se dio la vuelta hacia el gran comedor y se perdió entre las puertas.
Al entrar Ron al gran comedor solo encontró a Neville y Ginny hablando. Neville le deseo Feliz Navidad igual que Ginny y a la inversa. Ginny miraba de reojo a su hermano por si le mencionaba algo de la noche, pero nada, no le dijo nada. Poco después Neville se fue excusándose con que tenia cosas que hacer y se quedaron los dos pelirrojos solos.
-¿No vas a preguntarme dónde he estado toda la noche?-dijo la pelirroja.
-No-Ron tragó más profundamente el sabor de su pastel-¿Quieres que te lo pregunte?
-No... -respondió ella algo decepcionada-, pero es extraño.
-No quiero saber algo que no me gustará.-respondió ron seguro.-Hicieses lo que hicieses, con quien estuvieses me interesa pero, prefiero evitarlo. Te lo preguntare cuando este preparado.-ron se levantó y se fue, dejando a Ginny extrañada por la reacción de su hermano.
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-¿Cuándo pensáis decirles al verdad a los demás?-susurró Karin.
-¿Qué verdad?-pregunto también en un susurró Hermione.
-La de que tu y Ron no estáis juntos.-sentenció Karin.
-¿Qué?-preguntó Hermione sorprendida.
-Eso, ¿cuándo se lo iréis a los demás? Digo yo que tienen derecho a saberlo ¿no?-le dijo Karin.
-Sí... -responde Hermione y baja la cabeza.
-Voy a lanzarte una pregunta sobre tu vida privada-le anuncia la morena-. ¿Qué sientes, exactamente, por Ronald Billius Weasley Prewett?
-Vaya, te lo sabes entero.-dijo Hermione asombrada.
-No me esquives la pregunta, ¿qué sentimientos te acechan al pensar en Ron?-dijo Karin ya sin moderar su tono de voz.
-Pues... ¡No lo sé Karin!-dijo ella aún susurrando- Ron es tan... tan... y... aaaarrggg ¡Merlín!-estas palabras de Hermione causaron la risa de Karin y una regañina de la Señora Pince.-¿Qué te hace tanta gracia?
-Nada, nada.-contestó recuperándose de la risa y volviendo a susurrar.-Pero si quieres te ayudo con los adjetivos.-Karin volvió a reír y Hermione la miró inquisidoramente.-Vamos a ver-coge un pergamino con apuntes en sucio y en un trozo que le queda hace dos columnas. En la de la izquierda pones “pros” y en la de la derecha “contras” y encima las iniciales de Ron: RBWP-¿Empiezas tu? ¿Por donde, pros o contras?
-¿Cómo por donde empezamos? ¡¡Por ningún lado!!-susurró en forma de grito.- No vayas a hacer esa estupidez, eso es...
-¡Estúpido!-dijo Karin como si nada.-¿Pero eso es un pro o un contra?
-¿Qué?-Hermione empezaba a desconcertarse.
-¿Pro o contra?-insistió Karin.
-buff.-resopló Hermione.-Pro.-dijo al fin.
-¿Pro?-ahora era Karin la desconcertada.
-Sí, porque no es que sea estúpido, es que se lo hace y con mucho esmero, sino fíjate en cuando intenta animarte-Karin escribió “estúpido” en la columna Pros mientras Hermione argumentaba su respuesta-, Valiente.-Karin escribe.
-Has empezado por los pros eeehhh.-le dice mientras le ve pensar.
-Gracioso, celoso, inmaduro, tiene una pizca de madurez adorable, adorable, encantador... –siguió Hermione.
-¿Celoso no es un contra?-preguntó Karin.
-Pelirrojo, el mejor de los amigos, el mejor de los hermanos... -sigue Hermione como poseída.
-¡¡¡Ya vale señoritas, a hablar a la calle!!!-les gritó la señora Pince sacando de su embelesamiento a Hermione.
Las chicas salieron. Hermione exasperada y Karin sonriente. Karin se sentó en un escalón y volvió a sacar el pergamino y la pluma.
-Ahora van los contras.-dijo mirando a Hermione.
La castaña pensó en volver a discutir pero decidió seguir a la niña de su interior y empezó a enumerar cosas malas de Ron.
-Irritable, pesado, cansino, extremadamente protector... -dictaba a Karin.
-¿Eso es todo?-preguntó la Ravenclaw incrédula.
-Y más, algo chismoso, no sabe cuando parar, es tan... -dijo Hermione sin terminar la frase.
-Guapo.-la terminó Karin.- Es tan extremadamente guapo.-dijo con un tono de niña soñadora.
-Sí... -corroboró Hermione.- No digo extremadamente, como tu, pero mucho si lo es. Eso es un contra muy contra.
-¡Serás superficial!-se rió Karin.-Además, ser guapo no es un contra, ¡mírame a mí!
-Dame eso.-Hermione e quita el pergamino riendo a Karin.
-¿Cómo esta?-pregunta Karin.
-muy igualado-responde-, 11pros y... ¡10 contras!-respiró profundo.
-Sabes a lo que eso lleva ¿verdad?-Hermione solo asintió.
En ese mismo instante en que Karin y Hermione se dedicaban sonrisas cómplices apareció Ron por las escaleras muy agitado.
-Al fin os encuentro-dijo-, ¿os escondíais?
-No-respondió Karin sonriente-.¿De donde vienes?
Ron la mira serio, más que nunca, lo que hace que dejen de sonreír.
-Hay que darse prisa, vamos, os lo iré contando por le camino.
El temor se nota en las caras de ellas. Cogen sus cosas y siguen a Ron que las conduce al séptimo piso delante del cuadro que esconde la Sala de los Menesteres. Karin se asusta más y ve imágenes y empieza a llorar.
-Esto no es bueno.-dice la joven Ravenclaw terminando de entrar en la sala.
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